Nirvana, el grito de muerte del Rock
Artemio Vázquez | 28 octubre, 2009 Sin Comentarios
Dejó esta frase como testamento: “Ya no tengo la pasión de antes y así recuerdo que es mejor consumirse que apagarse. Paz, amor, empatía”. Y Kurt Cobain, hundido en la depresión y la heroína, fugado del centro de rehabilitación en el que había ingresado, se pegó un tiro en torno al 5 de abril de 1994. Ya estamos en el 20 aniversario de la publicación del primer disco de una banda que marcaría buena parte del panorama musical de los 90 y cuya desaparición bien podría marcar el final de la era del Rock.
Un grupo de chavales de Aberdeen, un puerto maderero a un centenar de kilómetros de Seattle se había empeñado en ser rockeros y grabar su maqueta. Tras unas primeras audiciones lamentables y el escepticismo generalizado, lograron firmar con un pequeño sello local y sacaron ‘Bleach (lejía, en alusión a una campaña de prevención del sida que instaba a desinfectar las jeringuillas a los drogadictos).
Su estilo, que unido a lo que otros hijos de los estertores del Rock de finales de los 80 hacían, y que terminaría por llamarse grunge (sucio), evocaba su vida en una pequeña ciudad de 15.000 habitantes poblada por lo que, en Estados Unidos, llaman despreciativamente “basura blanca”, blancos pobres. Un sonido eléctrico distorsionado, gritos desgarradores, letras angustiadas sobre sexo desesperado, delirios surrealistas de soledad o anhelos adolescentes violentados por el abandono conformaron un sonido potente que definió un estilo.
Durante los cinco años siguientes, Nirvana se convertiría en un fenómeno planetario en un mundo que, recién caído el Muro de Berlín y con la URSS siguiendo el mismo camino, se encontraba borracho y desorientado: el desarrollo industrial y la riqueza crecían, pero con todos los enemigos derrotados, apareció un gran vacío cultural por llenar. El grito de angustia de los marginados en una escena musical protagonizada por Nueva York y Los Ángeles jugando a las guerras entre raperos, la América sin horizontes, aburrida y deprimida en la inmensidad del continente, gritaba su dolor existencial.
En un momento en que el punk se iba quedando sin ideas, sucumbiendo a las tentaciones comerciales pop junto al heavy metal, el grunge ofrecía la única salida con aire de antigüedad y metía de lleno a la música alternativa en el mercado sonoro. Después, llegarían los Backstreet Boys y las Britney Spears y la industria musical jamás volvería a ser tomada en serio.
Merece la pena volver a escuchar las canciones de ‘Bleach’ veinte años después (tan viejos somos ya…), y trazar el camino del Rock de los 80 a Nirvana, tratar de pensar qué vino después que no hubiera estado antes ahí. Es cierto que al grunge le acompañó el brit-pop y le siguió un resurgir del punk made in California. Pero no alcanzaron la potencia expresiva capaz de aunar a una generación que el grunge casi tocó como fenómeno genuino de masas. Los grupos góticos de hoy ni siquiera merecen ser etiquetados con la palabra Rock…
Como buen mito, Cobain tuvo una muerte trágica y rodeada de incógnitas y especulaciones obvias en torno a que la fama no le sentó muy bien. Las especulaciones sobre si su mujer, la también rockera Courtney Hole, lo mandó asesinar o le indujo al suicidio no se han acallado. Deja una hija, Frances, que a juzgar por el carácter de su madre y algunas anécdotas, puede tener una vida complicada…
Vía | Ruta Americana
En Youtube | Nirvana: Bleach
Más información | Nirvana Unplugged
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